La música compone los ánimos descompuestos y alivia los trabajos que nacen del espíritu
La cita proviene del Quijote y recoge una idea que la sabiduría popular ha vertido en el refrán el que canta su mal espanta.
Curiosidades relacionadas con diversos aspectos de la historia y el patrimonio madrileños son una de las secciones que más disfrutan nuestros lectores. Madrid es una ciudad llena de historias fascinantes, anécdotas desconocidas y secretos escondidos entre sus calles, edificios y monumentos. En esta sección, nos adentramos en esos detalles que a menudo pasan desapercibidos, pero que contribuyen a la riqueza y el carácter único de la ciudad.
Desde leyendas que datan de la Edad Media hasta hechos históricos que marcaron el destino de Madrid, pasando por los rincones menos conocidos pero cargados de historia, seguro que alguna de estas curiosidades os sorprenderá y hará que miréis la ciudad con otros ojos. Nos encanta desvelar esos aspectos menos evidentes, pero igualmente importantes, que hacen que Madrid sea una de las capitales más vibrantes y fascinantes de Europa.
La cita proviene del Quijote y recoge una idea que la sabiduría popular ha vertido en el refrán el que canta su mal espanta.
Cada investigación científica viene precedida de un largo proceso de documentación. Después, a lo largo de la misma, surgen hilos más bien poco perceptibles a simple vista; no obstante, en cuanto tiramos de ellos, rebrotan a la superficie vidas humanas, creaciones artísticas o acontecimientos históricos, que recobran vida, dan nuevo enfoque a hechos ya conocidos o bien otorgan relevancia a datos que hasta ese momento no la tenían. La labor de los historiadores es imprescindible, pues en cada generación tenemos que redescubrir lo que, con el paso del tiempo, había caído en el olvido.
¿Se dice Avapiés o Lavapiés? ¿Cuál es la forma correcta de nombrar a este barrio? ¿Son ambas válidas?
Las primeras menciones documentales del topónimo son de 1441, 1473, 1495, 1498, 1547… y en los documentos (manuscritos) de aquella época se utilizaba la escritura denominada cortesana, que no respetaba la separación de palabras y carecía de mayúsculas propiamente dichas.
Escondidos entre los escasos restos de nuestro Madrid medieval, los escudos de armas de algunas de las familias notables que poblaron la villa se nos muestran como el signo de identidad, casi la firma, de aquellos personajes que, hombro a hombro con los vecinos anónimos, construyeron el Madrid de la Edad Media.
Cuando la telefonía móvil daba sus primeros pasos, un 23 de febrero de 1981, este teléfono fue el que más crónicas y últimas noticias dio.
Y, después de clavar la bandera de 1969 ¿qué? se preguntaron muchos. La última misión tripulada a la Luna fue la Apolo 17. Volaron algunas cápsulas Apolo más, pero a órbitas bajas de la Tierra, caso de las destinadas a la estación espacial Skylab o de la que en 1975 se acopló con una nave Soyuz en un intento de rebajar la tensión con la URSS.
La competición política y tecnológica entre las dos grandes superpotencias del siglo XX llevó a que en la década de 1960 el sector aeroespacial hiciera unos progresos inimaginables en las anteriores. Las montañas que rodean Madrid tuvieron una participación más grande de lo que los madrileños nos creemos en el advenimiento de la era espacial.
Tanto el gobierno de la URSS como el de los Estados Unidos aceleraron sus programas espaciales con el fin de tener un satélite artificial listo para el Año Geofísico Internacional. Para los rusos, además, el año 1957 era de gran valor simbólico, pues se celebraban cuatro décadas desde la revolución que había llevado a los comunistas al poder.
La guerra de 1939-1945 supuso el despegue definitivo de la tecnología de cohetes de combustible líquido. El país que más maestría alcanzó en su desarrollo fue la Alemania nazi, con el equipo de la antigua VfR trabajando en el polígono de Peenemünde, en el Báltico.
En 1594 monseñor Camilo Borghese era enviado como nuncio extraordinario del Papa Clemente VIII en la Corte de Felipe II. El objeto de su misión era el de solicitar la colaboración del rey español para contener la amenaza turca. Borghese, que años más tarde ocuparía la Cátedra de San Pedro bajo el nombre de Paulo V, dejó escrita una relación de su viaje a España. Leerla es abrir una ventana al pasado por la que descubrimos los usos y costumbres de los españoles de aquella época.