Cada 27 de julio, en el Real Monasterio de la Encarnación, sucede un fenómeno que viene repitiéndose desde hace cuatro siglos: una sustancia recogida en una pequeña ampolla —y que la tradición tiene por sangre de San Pantaleón— pasa de un estado sólido a uno líquido. No falta quien lo tenga por milagro, ni quien, con la misma convicción, lo despache como pura superstición.
La Gatera de la Villa 56
La Gatera de la Villa 56 acaba de publicarse.
Este número 56 de La Gatera de la Villa viene cargado de historias de piedra, papel y memoria. De piedras sagradas, como las que guarda la iglesia de San Pedro Ad Víncula, en Vallecas, cuya puerta —y su profundo simbolismo arquitectónico— nos descubre Julio Real con su habitual rigor y sensibilidad. De papel, como el de los cromos, pipas y caramelos que despachaba, con sonrisa eterna, Pirulo, figura inolvidable del Retiro, que vuelve a vivir entre nuestras páginas gracias a la pluma de José Ignacio Salvador Morán. Y de memoria, como la que habita en la figura del obispo Antonio de Luján —¿o se trata de Alonso de Castilla?—, un bulto orante que ha recorrido siglos y capillas, rescatado en esta ocasión por José Manuel Castellanos Oñate.
La Caramba, la musa irreverente que hizo vibrar el Madrid del XVIII
Fue la mujer más admirada —y también más criticada— de los teatros madrileños del siglo XVIII. Cantante y bailarina, musa de sainetes y tonadillas, La Caramba fue mucho más que una artista: fue un fenómeno social que cruzó la escena para instalarse en la vida y la moda de la Villa y Corte.
La Historia del Dos de Mayo de 1808 en Déjate TV con La Gatera de la Villa
Nueva participación de La Gatera de la Villa en Déjate TV, esta vez para hablar sobre el Dos de Mayo de 1808, una fecha emblemática no sólo en la historia de Madrid, sino también de España.
¿Conoces a ‘La Rubia’ del Palacio de Cibeles?
Suele pasar desapercibida para el viandante que transita por la plaza de Cibeles. Sin embargo, si uno levanta la vista hacia la fachada del antiguo Palacio de Correos y Telégrafos —hoy sede del Ayuntamiento de Madrid—, descubrirá una pequeña joya del modernismo madrileño: una escultura que corona la entrada principal del edificio y que encierra historia, simbolismo y una belleza silenciosa.