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Una pérdida más en el patrimonio neomudéjar madrileño

Surgido en los arrabales del Madrid decimonónico, el estilo neomudéjar puede considerarse como uno de los más importantes de la historia artística de Madrid. Su escasa protección ha provocado la desaparición de gran parte de este patrimonio, perdiéndose una parte de la historia de Madrid. Fue habitual en barrios como La Guindalera, La Prosperidad o Tetuán de las Victorias. Hoy, su número se ha visto reducido drásticamente durante el desarrollismo de las décadas de 1960 y 1970, pese a la indudable calidad de algunos edificios de las citadas décadas.

Vista del solar resultante del derribo de los edificios correspondientes a los números 5 y 7 de la calle de Pérez Ayuso, en La Prosperidad. Fotografía del autor.

A la lista de edificios desaparecidos hay que añadir, desgraciadamente, uno más. La piqueta ha destruido para siempre un buen ejemplo de este estilo, en el número 5 de la calle de Pérez Ayuso, en Prosperidad. Se trataba de un edificio de tres niveles, calle más dos plantas, rematado en terraza. Llevaba abandonado varios años, lo que hacía presagiar que su final, como así ha sido, estaba cerca.

Edificio de la calle de Pérez Ayuso, número 5, en estilo neomudéjar con toques Art Decó, derribado a finales del mes de junio de 2022. Fotografía del autor.

 

Junto a su fachada neomudéjar, su principal atractivo radicaba en la rejería de sus balcones, así como la fundición del portal, en los que podemos apreciar cierto aire Art Decó. Según informa el Catastro, fue construido en 1931, aunque la morfología de su fachada nos hace pensar que pudiera datarse alguna década antes.

Detalle del balcón del edificio del número 5. Fotografía del autor.

 

Junto a este bonito edificio, la desidia municipal madrileña con su patrimonio artístico y arquitectónico ha reducido a escombros al edifico aledaño, numerado con el 7, una sobria construcción, erigida en 1940, según afirma la Sede Virtual del Catastro, cuyo principal atractivo era la forja de su balcón, con un interesante adorno en forma de jarrón. Sus vanos, tapiados desde tiempo atrás, ya anunciaban este triste final.

Detalle del balcón del edificio del número 5, tristemente desaparecido a finales del mes de junio de 2022. Fotografía del autor.

 

Estos dos derribos, sobre todo en el caso del número 5 de la calle, ponen de manifiesto la más que necesaria protección que merece el neomudéjar madrileño, un estilo muy representativo de su época y que, pese a la escasa calidad constructiva de algunas de sus construcciones, bien merece la conservación de sus edificios. En otros países, seguramente, este estilo estaría en las rutas turísticas habituales, reclamo de turistas y visitantes. Aquí, como de costumbre, nos tendremos que conformar con ver cómo, poco a poco, el neomudéjar desaparece de nuestras calles, sustituidos por impersonales bloques de apartamentos o viviendas de lujo. 

Detalle del balcón del número 7, con un vistoso adorno en forma de jarrón. Fotografía del autor.
Mario Sánchez Cachero

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