
Un exterior sencillo y austero que alberga uno de los más destacados interiores arquitectónicos barrocos, no sólo de la Villa de Madrid, sino del conjunto del Reino de España: la Capilla del Cristo de los Dolores.
Apenas conocí a mi padre, el rey Tiberis. Pensó que la existencia de un bastardo podría complicar la sucesión del trono e incluso desencadenar fratricidas guerras que pusieran en juego la existencia del reino. Así que, tras dar a mi madre algún dinero, nos obligó a salir de sus tierras y marchar lejos de ellas.
No está del todo claro el origen del chotis madrileño. La Real Academia de la Lengua Española indica que su nombre deriva de la palabra alemana Schottisch (escocés). Hay quien apunta, por tanto, que el chotis sería una adaptación de la escocesa, una danza que estuvo muy en boga a comienzos del XIX en los salones centroeuropeos. De hecho, compositores de la talla de Beethoven, Hummel o Schubert compusieron algunas de estas piezas para piano.
O esa es la imagen que ofrece actualmente este emblemático y céntrico jardín de Madrid. Y más céntrico, prácticamente imposible: de norte a sur, y en el sentido de las agujas del reloj, se encuentra delimitado por las calles de Requena, Rebeque, Factor, Almudena y Bailén.
Se han iniciado obras en el solar del antiguo Depósito 3 del Metro de Madrid situado en la Avenida de Asturias, con el fin de convertirlo en oficinas del Metro e incluso de reponer algunas vías que den cabida a la colección de trenes históricos de ésta red ya centenaria.
En la última semana de mayo se ha excavado bastantes metros bajo la cota de la playa de vías original, y si miramos de sur a norte han asomado dos pequeños orificios que parecen ser la parte superior de sendas galerías subterráneas. Si miramos desde el norte, asoma lo que parece ser la prolongación de una de ellas hacia el sur, con un revestimiento de ladrillos.
Observamos novedades en el jardín de Larra tras efectuar una nueva «ronda de inspección» el pasado sábado 25 de mayo del año en curso.
Hace alrededor de un mes pudimos comprobar la desaparición de las últimas vallas de obra que delimitaban el ámbito arqueológico en el que se abrió una gran zanja en la que, entre otros elementos interesantísimos relacionados con los orígenes históricos de Madrid, como fue un basurero con restos de cerámica islámicos, además de restos orgánicos de animales, destacaba especialmente un potente muro de notable longitud y grosor edificado en mampostería, del que inmediatamente atribuímos, tanto por su apariencia como por su ubicación, al primer recinto amurallado de Madrid, en su sector noreste. Por tanto, se podría adscribir al periodo histórico emiral-califal del Mayrit árabe (siglos IX-X d.C.); consta la presentación de un informe preliminar ante la Dirección General de Patrimonio de la Comunidad de Madrid, y el Ayuntamiento de nuestra Villa nos ha confirmado, a falta de la publicación del informe arqueológico definitivo, la identificación de los restos murarios aparecidos, bien en parte, o en su totalidad, con las defensas militares de este primer Madrid islámico.
Trataremos en esta entrega del periodo comprendido entre la época de Isaac Newton -que habíamos visto en el capítulo anterior- y la aparición de las novelas de Julio Verne sobre el viaje a la Luna en el siglo XIX.
André Saglio, ministro francés de Instrucción Pública y Bellas Artes y responsable de la exposición de pintura internacional que organiza en San Petesburgo la Sociedad Imperial para el fomento de las artes en Rusia, envía – el 3 de octubre de 1900, desde París – una carta a Joaquín Sorolla en la que le propone enviar una o dos obras suyas de las que expusiera en la Exposición Universal de París.
¿Quién ha sido el sabio más grande de todos los tiempos? Es una pregunta que probablemente no tenga una respuesta clara. Especialmente a partir de los años de la Revolución Científica y de la Ilustración, en los que deja de haber figuras singulares de grandes cerebros que abarcaban todo el conocimiento de su era y empiezan a surgir los científicos especializados en una materia, tal y como los conocemos en la actualidad.
Una de las consecuencias directas de la borrasca que se ha centrado en la Penísula Ibérica durante esta semana, aparte de «aguar» estos días de ocio a buen número de españoles, ha sido, lógicamente, la suspensión o abreviación de buen número de procesiones religiosas en Madrid.