La historia de la Casa de la Moneda en Madrid es fascinante. Madrid, como capital del reino español, alcanzó el privilegio de acuñar moneda, que ya tenían, entre otras, ciudades como Burgos, Segovia, Sevilla o Toledo. Aunque hubo intentos anteriores que, o bien fracasaron o duraron poco tiempo, Felipe III consiguió establecer una ceca definitiva en Madrid. Desde entonces, varias han sido las sedes que la Casa de la Moneda tuvo en Madrid.
Durante los años en que Enrique IV, rey de Castilla y León, guerreaba contra su medio hermano Alfonso el Inocente por la corona castellana, el monarca promulgó una Cédula Real, fechada el 2 de diciembre de 1467, en la que ordenaba la creación de 150 cecas con capacidad de acuñar moneda, entre ellas una situada en la villa de Madrid, con Fernando de Pareja como Tesorero Mayor de la misma[1]. Poco duró aquella ceca, ya que el propio rey revocó su orden en 1473, cesando la producción de moneda en la villa, al igual que en muchas de las 150 villas a las que otorgó aquel privilegio. El lugar en que se instaló aquella ceca temprana, cuya marca era la M coronada que todavía identifica las monedas acuñadas en Madrid, es una incógnita, aunque es más que probable que se ubicase dentro del reducido recinto amurallado de la villa.

Siglos más tarde, con los Habsburgo reinando en España, Felipe II instala la corte en Madrid e intenta establecer una ceca en la villa. Para ello prueba un sistema de molinos junto al río Manzanares, pero su escaso cauce no tenía la fuerza necesaria para mover los motores hidráulicos[2]. El soberano no se rindió, realizando un nuevo intento en 1591 con un sistema llamado “ingenio de tijera”, inventado por Miguel de la Cerda: tras una inversión de más de 100.000 maravedíes, el sistema también fracasó. Aquella ceca experimental se instaló en la casa del escultor y orfebre italiano Giacomo de Trezzo, conocido como Jacometrezo[3]. Las razones por la que el Rey Prudente eligió aquel edificio son claras: tenía un taller adecuado por el oficio de su antiguo inquilino y la casa era propiedad real.

No tendría Madrid su ceca definitiva hasta el siglo XVII. El 18 de febrero de 1614, Felipe III otorgó el privilegio de fabricar moneda al duque de Uceda. Para ubicar los servicios, se utilizó un edificio en la calle de Segovia (entonces calle de la Puente Segoviana), adquirido a la Congregación de Plateros de San Eloy. El 3 de abril de 1615 se puso en funcionamiento con la acuñación de monedas de 2 escudos de oro y 4 reales de plata.
En mayo de 1662, bajo Felipe IV, se construyen los molinos de plata cerca de la Puerta de Alcalá para acuñar moneda de vellón. Esta instalación tuvo una vida breve, cesando su actividad en 1664. En su solar se construyó el Real Pósito de la Villa y, posteriormente, el Palacio de Linares.

La llegada de los Borbones trajo reformas. En 1718, Felipe V centraliza la producción en Madrid, Segovia y Sevilla. En el siglo XIX, los avances técnicos mostraron las carencias del edificio de la calle de Segovia, especialmente al instalar las prensas Thonnellier, demasiado grandes para las viejas estancias.

La nueva sede se construyó junto al Convento de los Recoletos (actual Plaza de Colón), obra de Francisco Jareño entre 1856 y 1861. Fue inaugurada por Isabel II y allí se centralizó la fabricación de la peseta desde 1868. El edificio de Colón fue finalmente demolido en 1970 para dar paso a los Jardines del Descubrimiento.

En 1964 se inauguró la sede actual en la calle de Jorge Juan / Doctor Esquerdo, un edificio funcional que alberga también el Museo de la Real Casa de la Moneda.
Fuentes consultadas
- FERIA, Rafael. “La industrialización de la producción monetaria en España, 1700-1868”. Madrid, 2007.
- GEA, Mª. Isabel. “Guía del plano de Teixeira”. Ediciones La Librería. Madrid, 2006.
- RÉPIDE, Pedro de. “Las calles de Madrid”. Ediciones La Librería. Madrid, 2007.
- MURRAY, Glenn. segoviamint.com.
[1] Enrique IV pasaba largas temporadas en Madrid por su cercanía al monte de El Pardo. Falleció en el desaparecido Alcázar madrileño.
[2] Tras este fracaso, Felipe II llevó la ceca a Segovia, encargando a Juan de Herrera el Real Ingenio.
[3] La casa de Jacometrezo se encontraba en el solar que hoy ocupa el edificio Matesanz en la Gran Vía.