Cenotafio del Obispo D. Gutierre de Carvajal y Vargas

La visita al Madrid Medieval del pasado día 23 de octubre tuvo una de sus estaciones más destacadas en la visita efectuada a la denominada popularmente “Capilla del Obispo”; canónicamente designada como Capilla de Nuestra Señora y de San Juan de Letrán.

Cenotafio Capilla del Obispo

Cenotafio del Obispo D. Gutierre de Carvajal y Vargas
Fotografía por Pablo Jesús Aguilera

La Capilla del Obispo

El edificio, de arquitectura gótico isabelina y decoración renacentista, forma conjunto con la Parroquia de San Andrés Apóstol, y la Capilla de San Isidro. Entre los elementos pictóricos y muebles que ornan su interior, por no hablar de las magistrales puertas que permiten el acceso a su interior, todos ellos magníficos ejemplos del arte renacentista, vamos a fijarnos en uno de ellos, único en la ciudad de Madrid: el cenotafio del Obispo de Plasencia, D. Gutierre de Carvajal y Vargas.

Este segundón de la nobleza madrileña concluyó el trabajo de la capilla iniciada en 1518 por su progenitor, el consejero de Dª Isabel I de Castilla, y posteriormente del Rey Carlos I, D. Francisco de Vargas, con objeto de albergar suntuosamente los restos momificados del Labrador Isidro, venerado en la vecina iglesia de San Andrés. El largo litigio mantenido a través del arzobispado toledano por el párroco para no perder la custodia de los restos de tan lucrativo santo popular (que aún no canónico), se resolvió con el retorno del cuerpo a la parroquia del hermano de San Pedro en 1544. El obispo D. Gutierre se encontró entonces con una capilla recién concluida –seguramente en 1543, y no en 1535 como se relata habitualmente-, y carente de destino; ni corto ni perezoso, clausuró los arcos de comunicación con la parroquia de San Andrés, aislando la capilla que acababa de rematar en lo arquitectónico, y decidió dedicarlo a capilla funeraria familiar.

CAPILLA DEL OBISPO en la parroquia de S. Andres de Madrid CHAPELLE DITE DE L'ÉVÊQUE dans la paroisse de S.t André à Madrid Genaro y Juan Perez de Villa Amil dibujaron ; Jacottet et Benoist lith 1842

Capilla del Obispo en la parroquia de S. Andres de Madrid. Genaro y Juan Perez de Villa Amil dibujaron ; Jacottet et Benoist lith 1842. Fuente: BNE

Y aquí entra en la historia su enterramiento. Firmando el contrato el prelado para la elaboración del retablo mayor un 3 de diciembre de 1535 con el escultor Francisco Hernández, por distintas razones, no se llevó a efecto el proyecto que quedó paralizado por varios años, hasta que se llega a un acuerdo, en el año 1548 para que sea el palentino Francisco Giralte (1515-1576) discípulo de Alonso Berruguete, con el que se hallaba trabajando en el coro de la catedral de Toledo, quien se encargará de la realización del retablo, como asimismo se encargaría de la realización de los sepulcros de los padres del obispo.

Finalizado el retablo mayor en 1551, a falta del dorado y estofado, que correría a cargo de Juan de Villoldo el Mozo, los cenotafios de los padres se finalizaron poco después, en 1552, como indica la propia cartela de D. Francisco de Vargas. En ese momento, y a partir de 1554 es cuando Giralte aborda la realización del cenotafio del propio obispo, concluyéndolo en el año 1556.

El cenotafio del Obispo D. Gutierre de Carvajal y Vargas

Elaborado el cenotafio en alabastro procedente de las canteras de Aleas, pedanía perteneciente al municipio de Cogolludo (Guadalajara), fue este material confundido en numerosas ocasiones, y a lo largo de tres siglos con el mármol.

Situado en el lado de la epístola de la capilla, justo en el punto en que se hallaba un gran arco de unión y comunicación con la paredaña parroquia de San Andrés, y que se condenó por deseo del patrón de la capilla para ubicar su propio cenotafio, se trata de uno de los más destacados monumentos funerarios de toda España de la época renacentista; cualidad aún más resaltable en la ciudad de Madrid, que tantos expolios y desafueros ha sufrido a partir de la Edad Moderna, y desde comienzos del siglo XIX en su patrimonio histórico artístico y que tan brutalmente lo han mermado. Milagroso, casi, que este conjunto haya llegado prácticamente intacto a nuestros tiempos.

En el conjunto del monumento destaca un gran arcosolio de medio punto, con intradós bellamente artesonado con casetones poligonales con florón central, constituyendo su fondo un bajorrelieve con la representación de la Oración de Cristo en el huerto. Y ante esta representación del prólogo de la Pasión y Muerte de Cristo, hallamos la escultura del patrón de la capilla y titular del cenotafio. Sobre una tarima decorada en su fachada visible por tres hiladas de recuadros ornamentados alternativamente de espejos y “putti”, cubierta de una alfombra cuyo dobladillo bordado se contornea con varias borlas, y a la que se accede por tres escalones, aparece D. Gutierre cubierto por una gran capa magna, arrodillado y orante sobre un gran cojín, ante una mesita-atril sustentada por columnillas estriadas que sustenta los evangelios. A continuación aparecen tres miembros del colegio de capellanes, vestidos con sobrepellices, que formaban parte de la organización y culto de la capilla: inmediatamente después del obispo y sosteniendo un cirio para iluminar al obispo, aparece el más joven de ellos, D. Gaspar de Bedoya, que era secretario del prelado placentino; seguidamente, tras la figura del obispo, destacando sobre los restantes, y sosteniendo la mitra episcopal aparece el capellán mayor D. Pedro Lorenzana, a quien se ha confundido en tantas ocasiones con D. Francisco Barragán; y el tercero, situado a la derecha de este último, D. Martín Solano, Sacristán mayor de la capilla; estas identificaciones, producto de las investigaciones efectuadas con la documentación histórica existente por parte del historiador y teólogo D. Alfonso Rodríguez y Gutiérrez de Ceballos, parecen ya definitivas y acaban con más de dos siglos de elucubraciones sobre las atribuciones de identidad de estas figuras. Los retratos de todos estos personajes, de tamaño solo algo inferior al natural, son absolutamente realistas, y retratan sus semblantes con las edades que tendrían los personajes reales en el año de finalización del monumento, que fue el 1556.

Detalle del cenotafio. GORKA LEJARCEGI El País

Detalle del cenotafio del Obispo D. Gutierre de Carvajal y Vargas. Fotografía por Gorka Lejarcegi. Fuente: El País

El monumento se encuentra estructurado a la manera de un retablo de dos cuerpos y tres calles sobre predela. La predela estaría constituida por un doble cornisamento a ambos lados de estructura escalonada en dos tramos, estando los inferiores dotados de motivos ornamentales integrados por elementos vegetalizados y cartelas con breves texto latinos, mientras que los tramos superiores muestran también cartelas inscritas con textos latinos y distintos personajes en poses forzadas.

Sobre esta predela izquierda, aparece un grupo de cinco niños cantores: tres de cuerpo entero, y otros dos apenas intuidos por sus cabezas tras sus compañeros. El niño de la izquierda sustenta cartela con texto latino. A la izquierda de este grupo infantil, aparece una matrona que representa la prudencia, sujetando una cartela sin inscripción y en actitud meditativa.

La predela de la calle derecha sigue la misma estructura, y sobre la misma resalta un grupo de cinco niños músicos instrumentistas que tocan la chirimía, mientras el niño de la izquierda sustenta una cartela. La matrona que aparece en este lado representa la justicia. Las representaciones de estos niños músicos está inspirada directamente de la tradición italiana de las “cantorías” como las realizadas por el escultor florentino Luca della Robbia (1400-1482).

A continuación, siguiendo por esta calle siniestra y sobre cornisa sobre los niños cantores, apreciamos la figura de Cristo como “ecce homo” vestido con túnica y manto, y con las muñecas atadas, hacia el cual parece dirigir su oración el obispo D. Gutierre. A la izquierda de Cristo, columna jónica con fuste inferior esculpido con elementos vegetalizados y “putti”, y la parte superior estriada; a la izquierda de esta columna, otra de las mismas características pero de la mitad de tamaño y cuya basa es sustentada por un amorcillo. La calle de la derecha repite estos mismos motivos de manera prácticamente idéntica. En lugar de la figura de Cristo aparece una imagen de San José, en actitud y pose simétricas a la del “ecce homo”.

Sobre las columnas aparecen sendos entablamentos truncados, minuciosamente ornamentados con pequeñas figuras humanas, principalmente “putti”.

Sobre esta cornisa apoya el cuerpo superior del cenotafio, en cuya parte central se abre hornacina flanqueada por dos pares de columnillas jónicas de similares características a la descrita inicialmente, que flanquean imagen del “Ecce homo”, maniatado y vestido con túnica y manto. Bajo la cornisa en que se abre la hornacina destaca un capelo episcopal. A ambos lados de la figura de Cristo, y en hornacinas adinteladas, dos ángeles, portando el de la derecha una mitra, y el de la izquierda el cáliz eucarístico.

A ambos extremos, destacan las figuras de dos matronas, portando la de la derecha el escudo heráldico de la familia Vargas Carvajal.

Remata este cuerpo superior un tondo entre dos ángeles de espaldas, con inscripción latina, que ahora sí transcribimos: “SOLIDEO HONOR / ET GLORIA”.

No podemos dejar de recomendar entretener la vista por el contorno del monumento funerario, menuda y pulcramente esculpido con variadísimos motivos, entre los que sobresalen infinidad de amorcillos o “putti” y variados elementos decorativos vegetalizados, y alguna que otra cartela ciega.

Para finalizar, transcribimos el texto castellano, situado a modo de predela del cuerpo central, que recuerda al promotor de esta maravillosa obra de arte:

“AQVIYAZELABVENAMEMORIADELILUSTRISSIMOYREBERENDISSIMOSEÑORD.GUTERREDECARABAJALOBISPOQVEFVEDEPLASENCIA,HIJOSEGVNDODELOSSEÑORES,ELLICENCIADOFRANCISCODEBARGAS,DELCONSEJODELOSREYESCATOLICOS,YREINAJVANA,YDEDOÑAINESDECARABAJAL,SVSPADRES.REEDIFICOYDOTOESTADICHACAPILLAAHONRAYGLORIADEDIOS,CONUNCAPELLANMAYORYDOCECAPELLANES.PASODEESTAVIDAALAETERNA,ELAÑODE1556″.

Julio Real González
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