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Barrio de Húmera. Pozuelo de Alarcón.
Fuente: Ayuntamiento de Pozuelo de Alarcón

Húmera, el otro pueblo del otro lado de la tapia

Cuando los aficionados a la historia de Madrid piensan en los pueblos que hay al otro lado de la Casa de Campo automáticamente surgen dos nombres: Aravaca (hoy incorporado al municipio de la capital) y Pozuelo de Alarcón (que mantiene su autonomía). Pero en realidad son tres, aunque del tercero queden unos restos casi imperceptibles.Frontal de la iglesia de Santa María Magdalena, principal vestigio del antiguo pueblo.

Lateral de la iglesia de Santa María Magdalena, principal vestigio del antiguo pueblo. También se la conoce como de San Gregorio por haber de antiguo gran devoción a aquel santo.
 

Lateral de la iglesia de Santa María Magdalena
Lateral de la iglesia de Santa María Magdalena
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Húmera es un lugar sobradamente documentado por los expertos en la Edad Media, una de las diversas poblaciones que constituían el Sexmo de Aravaca dentro de la comunidad de Villa y Tierra de Madrid, una de las muchas que a su vez componían el reino de Castilla. Toma su nombre de hallarse en un lugar húmedo, con un arroyo y al parecer abundancia de aguas subterráneas. Su historia no debió ser esencialmente diferente de la de los pueblos vecinos de los alrededores, con una economía básicamente agraria, y pudo haber corrido el destino de algunos otros lugares que se fueron convirtiendo en “despoblados” y reconquistados poco a poco por la naturaleza. En el siglo XIX la actividad de Húmera había languidecido tanto que no justificaba el mantenimiento de una alcaldía propia, por lo que se llegó a proponer, al principio del reinado de Alfonso XII, la anexión a Madrid, con setenta años de adelanto a otras muchas alcaldías. Sin embargo, finalmente los políticos de entonces optaron por la anexión a Pozuelo de Alarcón, pueblo más cercano, la cual fue efectuada entre 1879 y 1880.

Una vez bajo la nueva autoridad pasó a haber un alcalde pedáneo y el tamaño del núcleo habitado siguió siendo bastante reducido, con la salvedad de instalarse en 1916 un sanatorio especializado en la lucha contra la tuberculosis, la gran plaga de aquellos años. Como ocurrió en la vecina Aravaca, la guerra civil de 1936-1939 dejó casi todo en ruinas debido a la proximidad de la muy disputada carretera de la Coruña y de la Casa de Campo, lugar vital para que los ejércitos franquistas provenientes de Extremadura y Toledo pudieran abrir una cabeza de puente en un sector de la Ciudad Universitaria. Al igual que en tantos otros sitios de nuestro país, en los años 40 del siglo XX tuvo que trabajar duro la Dirección de Regiones Devastadas para reedificar lo arrasado, aunque se ha salvado alguna casita cuyo estilo de construcción atestigua que debe venir del siglo XIX o inicios del XX y que sobrevivió a los combates.

El viejo transformador de la electricidad.
El viejo transformador de la electricidad, vestigio de un tiempo en el que todo el cableado iba en superficie saltando de casa en casa
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El gran cambio para todo el lugar vino cuando en tiempos del ministro de Educación José Luis Villar Palasí se hicieron grandes modificaciones en todo el sistema de enseñanza español. La Ciudad Universitaria de Madrid se había quedado pequeña al ir surgiendo una clase media –hoy parece que en vías de extinción como el lince ibérico- con capacidad para ir mandando a sus hijos a los estudios superiores. A muy pocos metros de Húmera se edifica el campus de Somosaguas a finales de la década de 1960, con lo que se va perdiendo el aspecto rural de esa parte del mapa. Somosaguas es un topónimo añejo, y como Húmera viene también del Medievo, aunque todo el mundo lo asocie en la actualidad al recinto universitario o a la vecina urbanización de chalets. El campus tuvo una doble misión de descongestionar de alumnos a Madrid capital y de paso sacar de ella la carrera de Economía, considerada una cantera de oposición a la dictadura de donde de hecho salieron muchos militantes y cuadros de los partidos democráticos. Consecuencia curiosa de la implantación de la Universidad en ese lugar es que hasta ella (y por extensión hasta Húmera) lleguen algunas líneas de autobuses de la Empresa Municipal de Transportes de Madrid, a pesar de hallarnos en tierras del término de Pozuelo.

La historia posterior es conocida de todos: surgimiento de enormes urbanizaciones, ampliaciones de la universidad, bloques de oficinas, comercios… ya no existen casi espacios de campo despoblado que diferencien mucho los diversos núcleos del municipio, e incluso muy al sur se van a urbanizar los terrenos de los polvorines que mantenía el Ejército en Montegancedo (por proximidad a Carabanchel, las tierras meridionales de Pozuelo tienen también su tradición castrense, de la que es un ejemplo claro el cuartel Capitán Sevillano, junto a las instalaciones de RTVE en Prado del Rey, y como ellas dedicado a las telecomunicaciones).

Casa que existe en una esquina de la plaza de Luis García Berlanga y que es de las más antiguas que sobreviven en toda la zona.

La porción de Húmera que sobrevive con personalidad propia es muy pequeña, pero aun así queda algo más que en otros casos como el de Coslada, donde sí se puede decir que el casco viejo fue demolido al 95%. La plaza mayor se denomina desde hace unos años de Luis García Berlanga por haber vivido por allí el histórico director de cine.

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