La Tía Javiera, las rosquillas que conquistaron Madrid

Las rosquillas del santo, de Ángel Lizcano Monedero

«Yo soy caballeros, la propia Javiera

que allá en Villarejo no tiene rival

haciendo rosquillas en una caldera

que luego producen un buen capital.

Con grandes montones de pan machacado,

canela y azúcar, aceite y limón,

ceniza y arena, serrín tamizado,

castañas pilongas, potasa y cartón,

fabrico rosquillas que al más relamido

le saben á gloria, que es mucho saber,

y al cabo de un rato de haberlas comido

le causan disturbios por dentro del sér.

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