Las casas de los Lujanes: Noticias sobre sus primeros ocupantes

Casas Lujanes San Salvador

Casas principales del mayorazgo de San Salvador, en la plaza de la Villa

Las casas y torre de los Lujanes, en la antigua plaza de San Salvador, hoy de la Villa, son el principal referente de la arquitectura civil madrileña de época medieval, pues su conjunto constituye la única casa-palacio del siglo XV que se conserva en Madrid.

Las casas de los Ocaña

En la mitad norte de su solar (aproximadamente, número 2 actual de la plaza) se alzaban a principios de dicho siglo las casas antiguas del linaje Ocaña, con bodegas y horno, que lindaban con casas de los herederos de Diego Díaz y con casas de Pedro de Vargas (al que no creemos miembro de ninguna rama principal de los Vargas): su propietario era Gonzalo García de Ocaña, contador mayor y escribano de cámara de Juan II. En 1442, Gonzalo recibió de Pedro Briones, camarero real, 187.664 maravedís para pagar con ellos a Pedro de Luján, también camarero del rey, «çierta plata e ciertas doblas de veynte en dobla cada una e otras cosas de la mi cámara que están enpeñadas por mi mandado». Pasaron los años, y en la segunda mitad de 1449 falleció Gonzalo sin haber llegado a satisfacer el pago. A consecuencia de ello, el Consejo Real ordenó el 20 de enero de 1450 que se ejecutara la deuda embargando y subastando públicamente los bienes de Gonzalo.

Blanca García, viuda de Gonzalo, se acogió entonces al denominado “privilegio de viudas y huérfanos”, y pidió que fuera el alcalde ordinario de Madrid quien viera el caso; entre otras cosas, argumentaba que la mitad de esas casas eran suyas, pues habían sido adquiridas durante su matrimonio con el contador.

Su petición no prosperó y fue finalmente Juan Mosquera, alguacil real y juez ejecutor, quien se encargó del proceso. La subasta comenzó el 25 de febrero; Fernando, portero del concejo, pregonó por tres veces en la plaza de San Salvador: «¿Quién quisiere comprar unas casas con sus bodegas e horno (…) que son de Gonçalo Garçía de Ocaña, regidor que fue en esta dicha villa, que son a la collaçión de la yglesia de Sant Saluador de la dicha Madrid? Venga aquí e vendérgelas han». El pregón se repitió los nueve días siguientes, alternando la plaza de San Salvador con la del Arrabal, hoy Plaza Mayor (nombrada “plaza del mercado” y “plaza de la Puerta de Guadalajara” en estos documentos), para que así quedaran informados tanto los vecinos de la villa como los del arrabal.

Tras una puja inicial de 100.000 maravedís, entraron en la licitación dos hombres de Pedro de Luján: Juan Vázquez de Ávila, procurador y mayordomo suyo, y Diego Hernández Maderuelo, hombre que vivía de continuo con él, que elevaron la oferta hasta 181.000 maravedís, cantidad en la que fue rematada finalmente la subasta. De esos maravedís, el alguacil Mosquera reservó 18.100 para la alcabala y 7.900 para los derechos de escribanos y pregonero, y dejó los 155.000 restantes para pago parcial de la deuda. Fernando García de Ocaña, hijo primogénito de Gonzalo, se quejó amargamente de que se habían rematado por menos de la mitad de lo que valían, y advirtió que serían ellos los responsables «sy sobresto se recresçieren muertes o ferydas de omes o escuderos o males o dapños e otros inconuenientes qualesquier». El 23 de marzo se ordenó que los 32.664 maravedís que faltaban para completar el monto total de la deuda, más otros 8.040 de costas, fueran ejecutados en los restantes bienes de Gonzalo, entre ellos diversas heredades en Leganés, Butarque, Meaques de Arriba, Carabanchel de Suso y la Piqueña.

Los Luján tomaron posesión efectiva de las casas el 27 de abril, representados por su procurador Juan Vázquez, el cual realizó la ceremonia protocolaria en los casos de cambio de propiedad: el alguacil le cogió de la mano «e púsolo dentro en las dichas casas; et luego el dicho Juan Vasques dixo que con voluntad que auía de aprehender e ganar la dicha posesión de las dichas casas e bodegas e forno, (…) entró en las dichas casas, e echó fuera dellas syn fuerza e syn violencia alguna a las personas que ende estauan, et asy echadas fuera çerró e abrió las puertas de la dicha casa. Et así quedó el dicho Juan Vasques en la tenençia corporal e posesión pacífica de las dichas casas e bodega e forno syn perturbación nin contradicción de persona alguna». Blanca García, viuda de Gonzalo, y sus hijos, pasaron a vivir a la colación de Santa María, sin que haya quedado constancia del lugar exacto.

El mayorazgo de San Salvador

Casas Lujanes árbol

Árbol genealógico de los miembros del linaje Luján que se mencionan en el artículo. Con línea gruesa y sombreados, los pertenecientes al mayorazgo de San Salvador.

De esta manera pasaron el 27 de abril de 1450 las casas de los Ocaña a poder del camarero Pedro de Luján, que las convertiría a partir de ese momento en morada principal de la casa de San Salvador del linaje Luján, uno de los más poderosos de Madrid. Pedro, hijo de Miguel Jiménez de Luján, el de la Rosa, y Catalina Alfonso, fue también señor de Palomero y Pozuela (hoy Pozuelo del Rey), regidor del concejo de la villa, y juez mayor y repartidor fiscal de las comunidades judías de Castilla. Casó dos veces, la primera con Isabel de Aponte, hija de Juan de Aponte, señor de Monreal, y la segunda con Inés de Mendoza, hija de Álvaro Dávila y Juana de Bracamonte, señores de Peñaranda y Fuentedelsol.

En 1449, un año antes de este embargo y subasta, fallecía el maestresala Juan de Luján, hermano mayor de Pedro; había casado dos veces, primero con Leonor de la Cerda y luego con Mayor de Mendoza, pero en ninguno de los dos matrimonios tuvo hijos. Vivía en las casas familiares de San Andrés, construidas por su padre Miguel Jiménez de Luján, y seguramente las primeras que este linaje tuvo en la villa; estaban contiguas a la iglesia, y con el tiempo se convertirían en palacio de los Condes de Paredes y, ya en la actualidad, en Museo de los Orígenes. Muriendo Juan sin sucesión, dejó en herencia estas casas suyas de San Andrés a su sobrino Juan de Luján, el Bueno, hijo primogénito de Pedro de Luján e Isabel de Aponte. Creemos que Juan pudo muy bien trasladarse a ellas en ese momento, pues su padre todavía no se había hecho con las de San Salvador.

Casas Lujanes escudo San Andrés

Patio renacentista del Museo de los Orígenes: escudo de armas, ya muy deteriorado, en el medallón de uno de los capiteles.

Así pues, a partir de 1450, con el Bueno viviendo ya en San Andrés, su padre Pedro de Luján comenzaría la reforma y ampliación de las nuevas casas de San Salvador, en la que se incluiría la edificación de la famosa torre fuerte; pudo haber sido ésta una de las primeras de la villa, pues la otra emblemática, la de Pedro de Castilla, con pasadizo volado a San Andrés y «puerta leuadisa a su casa donde byue», no se construyó hasta la década de 1490. Viendo cercana su muerte, Pedro de Luján otorgó testamento el 31 de diciembre de 1472, fundando mayorazgo por mejora del tercio y quinto de sus bienes a favor de su primogénito Juan de Luján, el Bueno, y vinculando en él estas casas de San Salvador, que seguían contiguas por un lado a casas de los herederos de Diego Díaz, pero que por el otro lindaban ahora con casas de los herederos de Mencía de Toledo, hija del contador real Alonso Álvarez, señor del linaje de los Toledo.

Es prácticamente seguro que Juan de Luján, el Bueno, tanto en estas dos décadas transcurridas entre 1450 y 1472, como en lo restante de su vida, continuara residiendo en sus casas de San Andrés, pues está documentado que allí moraba cuando murió y que en 1518 todavía habitaba en ellas su viuda María de Luzón, hija de Pedro de Luzón y María Palomeque. Juan testó el 21 de diciembre de 1499, fundando dos mayorazgos: uno por mejora del tercio de sus bienes en favor de su primogénito Pedro, en el que se vinculaban las casas de San Salvador, y otro por mejora del quinto para su hijo Francisco, que incluía las casas de San Andrés. Es especialmente interesante este testamento, pues su texto confirma lo dicho sobre el lugar de residencia de Juan de Luján, el Bueno: «estas nuestras casas principales en que nos moramos en esta villa junto con la iglesia de San Andrés», además de informarnos de que en ese último año del siglo XV ya estaba construida la torre de las casas de San Salvador y de que la mitad meridional del solar (número 3 de la plaza actual) ya pertenecía a su hermano de padre Álvaro de Luján, hijo de Pedro y su segunda esposa, Inés de Mendoza: «sus casas principales que él (se refiere a su padre Pedro de Luján) havía en que morava en esta villa con su torre e edificios que son en la colación de San Salvador, en linde de casas de Alvaro de Luxán, mi hermano, e las calles públicas».

Casas Lujanes escudo Plaza Villa

Casas de la plaza de la Villa: escudo de armas en la portada principal, sobre el dintel adovelado.

Tanto en las casas de la plaza de la Villa, del mayorazgo de San Salvador, como en el patio renacentista del Museo de los Orígenes, resto conservado de la casa original de San Andrés, puede verse todavía el escudo de armas que identificó al linaje tras el matrimonio de Pedro de Luján con su primera esposa Isabel de Aponte: cuatro cuarteles, con faja en el primero y cuarto y un pedazo de muro en el segundo y tercero, correspondientes al linaje Luján; y, alrededor, una orla con catorce castillos, cada uno sobre tres arcos de puente, propios del linaje Aponte.

DOCUMENTACIÓN

– 1450: Embargo y subasta de las casas y propiedades de Gonzalo García de Ocaña; va incluido su testamento de 11 de abril de 1449. Archivo General de la Administración, caja n° 8115.

– 1472, 31 de diciembre: Testamento de Pedro de Luján. AGA, sign. 8115.

– 1499, 21 de diciembre: Testamento de Juan de Luján, el Bueno. Real Academia de la Historia, M-62, fº106-110v.

(La transcripción de estos tres primeros documentos se recoge en Luján Álvarez, Emilio, Luján. Historia de un Linaje Madrileño, Editorial La Rana, Madrid, 2011).

– 1518: Plano de las casas de Pedro Laso y María de Luzón en Madrid, junto a la muralla y puerta de Moros. Archivo General de Simancas, MPD, 12,219.

José Manuel Castellanos Oñate

José Manuel Castellanos Oñate

Amante de la historia medieval de Madrid, villa y no corte, de sus gentes, sus piedras y sus documentos, de los misterios que todavía esconde...
José Manuel Castellanos Oñate

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