Las “cartas rusas” de Joaquín Sorolla

La Exposición Internacional de San Petersburgo

André Saglio, ministro francés de Instrucción Pública y Bellas Artes y responsable de la exposición de pintura internacional que organiza en San Petesburgo la Sociedad Imperial para el fomento de las artes en Rusia, envía – el 3 de octubre de 1900, desde París – una carta a Joaquín Sorolla en la que le propone enviar una o dos obras suyas de las que expusiera en la Exposición Universal de París. Dado que las obras de Sorolla que figuraron en dicha Exposición Universal de París fueron «Cosiendo la vela», «La caleta, Jávea», «Comiendo en la barca», «El baño o Viento de mar», «Algarrobo» y «¡Triste herencia!», ¿podemos concluir que alguna de estas habría viajado a San Petersburgo?
El 22 de octubre, Benlliure envía una carta a Sorolla en la que le indica que Saglio, al no haber recibido respuesta del pintor, le había pedido que le recordara a este que ha sido invitado a participar en la exposición de San Petersburgo que habría de celebrarse en diciembre.

Juan Espina y Capo, organizador de la exposición de artistas españoles en San Petersburgo. Madrileño nacido en Torrejón de Velasco. Fuente: Museo del Prado.

No se tiene constancia de que Sorolla participara finalmente en dicha exposición; curiosamente, el 4 de octubre de ese mismo año Sorolla recibe una carta de J. Garrouste (representante en España de la empresa de transportes Michel et Kimbel y nombrada como Delegado oficial para el Servicio de Transportes en la Exposición de París de 1900), en la que se informa al valenciano del incremento de los gastos relacionados con el transporte “de los bultos” a causa de los litigios suscitados entre esta empresa y el también pintor Juan Espina y Capo. Este, junto con Antonio Mencía García, organizaron el Certamen de Arte español en San Petersburgo, que se celebraría en la ciudad rusa en abril de 1900 y en que llegaron a exponerse 274 lienzos y 15 esculturas de diversas escuelas y autores españoles[1]. La carta enviada por J. Garrouste informa “de lo ocurrido con los cuadros procedentes de la Exposición de San Petersburgo y el Señor Espina”. Al no poder acceder al texto original de la carta, el autor del presente artículo no ha podido conocer más detalles sobre el asunto, pero la carta enviada por Enrique Simonet Lombardo desde Vigo el 6 de febrero de 1901, nos proporciona algunas informaciones interesantes. En dicha carta, Simonet se hace eco de un llamamiento que habría hecho Morelli (¿Víctor Morelli y Sánchez-Gil?) tres meses antes en el Heraldo “a todos los artistas que concurrieron a esta exposición, para ponerse de acuerdo entre todos y rescatar los cuadros que presentaron”. Simonet, asimismo, le presenta a Ángel Diego García para que le informara sobre la situación que se había producido. ¿Por qué fue necesario hacer este llamamiento? ¿Quién retenía los cuadros y por qué? ¿Qué artistas y cuadros fueron los afectados? ¿Qué ocurrió, finalmente, con ellos? Lamentablemente, no hemos podido profundizar más en el asunto y quedan abiertos muchos interrogantes, pero, dadas las circunstancias, es probable que Sorolla no estuviera demasiado dispuesto a enviar ningún otro cuadro a San Petersburgo, a pesar de que la exposición a la que le invitara el ministro Saglio contara con el respaldo de personajes e instituciones solventes.

Luis Morote y Greus, desde San Petersburgo

Luis Morote y Greus (Valencia,  1864 – Madrid,  1913) fue un escritor y periodista célebre por haber entrevistado a León Tolstói en Yasnia-Poliana. Entrevista a Máximo Gorki y visita a Dmitry Mérejkowski, cuya novela La muerte de los dioses tradujo y se encargó de editar en 1901. Sobre la situación en Rusia escribe Rebaño de almas (el terror blanco en Rusia) y La Duma: La revolución en Rusia. (Segunda parte de Rebaño de Almas), que pudo ser publicado en 1905.
De ese mismo año son las tres cartas que Sorolla recibe de Morote desde San Petersburgo: el 1 de febrero, el 15 de febrero y el 12 de marzo, en plena efervescencia revolucionaria. En la del 1 de febrero, Morote y Greus comenta la situación de agitación social y política que vive San Petersburgo (el 22 de enero se produjo el Domingo sangriento), llegando a advertir que, para el 19 de febrero, se esperaba algún acontecimiento importante (a finales de febrero el zar firmó, entre otras, una declaración por la cual se preveía la constitución de la Duma Imperial de Rusia).
Por su parte, en la carta del 15 de febrero, indica que al día siguiente esperaba poder escribirle otra en la que le daría noticia de lo que viera en el Museo de Ermitage, si bien, le adelantaba que “arte están por allí bastante mal”.
En la carta de 12 de marzo indica a Sorolla que esa misma noche saldría hacia Varsovia y que tiene “una gran curiosidad por conocer Varsovia y también Polonia, uno de los países más infortunados de la tierra y más dignos de la mejor suerte”. En estas cartas, se reitera el nombre de Dª. Pilar de la Cerda de Granzow, apellido este de los Granzow muy relevantes en la vida y la obra de Sorolla y de los cuales hablaremos en el artículo correspondiente sobre Polonia en la vida de Sorolla.

Los Valero y Kotowitch

El 24 de diciembre de 1909, Joaquín Sorolla recibe una postal enviada desde Ucrania en la que Fernando y Marusa Valero le felicitan el Año Nuevo. En el anverso de la postal, se reproduce en color un cuadro del pintor ruso Illiá Répine en el que se representa a un campesino arando el campo con dos caballos; el membrete de la Galerie Tretiakoff nos ayuda a reconocer en esta imagen el cuadro titulado “El escritor Leon Nikolaevich Tolstoi arando con caballos”, óleo sobre lienzo pintado por el artista ruso en 1889 y que, efectivamente, hoy podemos admirar en dicho museo moscovita.

Maroussia Valero Kotovich en su taller (segunda por la izquierda) Fuente: Estampa, 9 de abril de 1929, pág. 8.

Fernando Valero y Toledano (Écija, 1856 – Moscú, 1914) fue un reconocido tenor que, entre otros lugares, permanecería hasta tres temporadas en la ópera de San Petersburgo. Contraerá matrimonio con Raia Kotovich Savuisky, nacida en Odesa (Ucrania), pero cuyos padres eran oriundos de San Petersburgo y con quien tendrá tres hijos: Raietina, Marusa y Fernando. Los dos últimos jugarán un importante papel en el arte madrileño: Marusia o Maroussia participará en diversas exposiciones de dibujo y pintura, retratando, entre otros, a Victorio Macho. Fernando, por su parte, fue un activo escultor que, entre otras obras, nos deja la reproducción realizada en 1941 de la imagen de la Virgen de la Almudena destruida durante la Guerra Civil e instalada, tras la misma, en la hornacina de la Cuesta de la Vega, frente a la muralla árabe.

Réplica de la virgen de la Almudena por Fernando Valero Kotovich, hermano de Maroussia. Fuente: monumentamadrid.es

Dos escultores rusos

Iván Chouklin, también conocido como Juan Sulkin (Rusia, 1879 – Bayona, 1958) envía a Sorolla una carta a finales de 1919 en la que el ruso expone al consagrado pintor valenciano la penosa situación en la que se encontraba al no encontrar encargos. Instalado en el País Vasco, Chouklin y Sorolla habrían coincidido en el Hotel Continental de San Sebastián en 1918, pero se habría desplazado a Bilbao esperando tener más suerte: al no obtener trabajo, le plantea trasladarse a Madrid donde esperaba recomendaciones.
Según su carta, Chouklin habría recibido premios de la Escuela de Artes de Moscú y la Academia de Bellas Artes de San Petesburgo, proyectos suyos se habrían convertido en monumentos públicos y, además, era retratista al carbón y al lápiz – efectivamente, contamos con un retrato en miniatura del maestro Arriaga datado a principios de siglo -.
El Pueblo Vasco del 15 de marzo de 1925 publicó una semblanza de este escultor a la que, lamentablemente, no nos ha sido posible acceder aún; no obstante, contamos con el catálogo de la exposición que se organizó en el Salón del Pueblo Vasco entre el 26 de agosto y el 6 de septiembre de 1918 en el que se presentan obras principales como el grupo La tristeza de Orfeo (Gran premio de la Academia Bellas Artes de Petrogrado), el Monumento al poeta ruso Ivan Nikitin en Voronege (sic), – seguramente, Voronezh, lugar de nacimiento de dicho poeta y donde, efectivamente, se levanta un monumento al mismo -, un bajorrelieve a S.M. la Reina Doña Victoria Eugenia, del alcalde de San Sebastián D. Gabriel María Laffitte o un retrato de la princesa Dolgorukaya, exposición a la que, por otro lado, es probable que hubiera asistido el propio Sorolla.

Paul Troubetzkoy Mlle. Svirsky 1909

Paul Petrovich Troubetzkoy  (1866 – 1938), era hijo del príncipe Piotr Trubetskói, diplomático ruso, y de la pianista estadounidense Ada Winans. Nacido en Italia, mantendrá una estrecha relación de amistad con Sorolla que se manifiesta en una mutua admiración y el intercambio de obras artísticas. Una de las más singulares y conocidas, Bailarina en movimiento puede admirarse en el Museo Sorolla a la par que ha sido reproducida en cuadros como Joaquín (nº inventario 00942) y en diversas fotografías que custodia dicho museo.
Varias son las cartas remitidas por Troubetzkoy a su buen amigo Sorolla, pero, para el artículo que nos ocupa, nos interesaremos en la remitida desde París el 7 de agosto de 1910. En ella, el escultor ruso-americano alude, precisamente, a dicha escultura, a cambio de la cual esperaba recibir de Sorolla un cuadro pintado por él. Por su parte, le informa de que una semana antes había regresado de Rusia, donde había estado haciendo un retrato de Tolstoi a caballo. El Museo d’Orsay conserva uno de estos retratos, en concreto uno de 1899 en el que el literato ruso monta su caballo “Delirio”. El Instituto de las Artes de Detroit conserva otro bronce de Tolstoi a caballo, datado en 1916; sin embargo, no he logrado encontrar la escultura a la que se alude en esta carta, realizada el mismo año del fallecimiento del escritor.
Por su parte, nos encontramos con una tarjeta postal enviada desde París en febrero de 1910 en la que se reproduce el monumento al zar Alejandro III levantado en Moscú y realizado por el príncipe escultor. En dicha postal se alude a la escultura de la bailarina – que le fuera enviada a finales de 1909, según indica la carta de Troubetzkoy a Sorolla de 22 de diciembre de 1909 (nº invent. CS6029) – y a que pronto le enviará el retrato en bronce del pintor valenciano (Nº Inv. 20098) que podemos admirar también en el museo.
Un positivo fotográfico (nº invent. 84193), datado en 1900, con una vista del monumento a Alejandro III y con dedicatoria de Troubetzkoy Al mio grande amico Sorolla, nos presenta una más completa perspectiva sobre esta obra urbana del escultor. En la actualidad, dicha obra se encuentra situada en San Petersburgo, ante el Palacio de Mármol.

Notas

[1] «La Ilustración española y americana», 22 de abril 1900, pág. 242

Bibliografía consultada

FREIRE GÁLVEZ, Ramón Bosquejo artístico de un tenor ecijano 1999

Jorge Martín Quintana

Como autor: profesor de Educación Primaria. Licenciado en Historia (UAM). Entre 2007 y 2009 profesor de Conocer Madrid en distintos centros culturales del Ayuntamiento de Madrid y desde 2008 profesor de Actividades Culturales en la Universidad San Pablo CEU.
Jorge Martín Quintana

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