El tenor Leonid Sobinov en Madrid

Una fotografía muy especial

Fuente: ceres.mcu.es

El Museo del Traje guarda una fotografía que constituye un auténtico tesoro a partir del cual podemos conocer un poco mejor la vida cultural madrileña de principios del siglo veinte: se trata de una foto dedicada por Leónide Sobinoff (sic) nada menos que “A su Alteza Real, la Princesa Isabel de Borbón”, esto es, a nuestra castiza “La Chata”. Efectivamente, en el reverso de dicha fotografía aparece escrita, en francés, una dedicatoria que se completa el siguiente texto: “[…] con el sentimiento de un profundo agradecimiento por la velada del 21 de febrero, 1908, Madrid.” Firmada por el propio Sobinov, la fotografía provendría del Real Palacio de Miramar (San Sebastián), adonde la habría enviado el tenor desde Moscú, a juzgar por el topónimo que se distingue en el sello.

¿Quién era Leonid Sobinov?

Leonid Sobinov nació en Yaroslavl en 1872. En 1894 se licencia en Derecho y, mientras desarrolla su carrera como abogado, estudia canto. Si aceptamos las informaciones publicadas por La correspondencia de España, “Sobinoff es un subteniente ruso, que ha hecho la campaña de la Manchuria [1]. Según contaban entre bastidores, su familia, de la antigua nobleza moscovita, le impidió mucho tiempo dedicarse al bel canto. Y sólo a fuerza de ruegos consiguió el joven tenor que le dejasen debutar en el Gran Teatro de Moscou (sic).”

Subinov en Madrid

En 1897, tras presentarse a una audición en el Bolshoi, comenzaría una brillante carrera como tenor que le llevará a óperas tan emblemáticas como La Scala de Milán, el Palais Garnier, la Royal Opera House o la de Montecarlo. Por supuesto, no podía faltar en esta lista el Teatro Real de Madrid: el lunes, 27 de enero de 1908, el diario ABC anunciaba que Sobinoff (sic) habría de debutar el siguiente sábado con la ópera Manon. Este mismo diario [2] afirmaba que “el nuevo tenor ruso, que viene precedido de gran fama […] es hoy el tenor favorito del público italiano y ruso. Dicen los que le han oído que posee una voz hermosa, varonil, sincera”. Y es que, “de su valía es indicio el querer cantar Manon y Werther, y El pescador de perlas, ópera a la que va unido el nombre inmortal de Gayarre”. Además de en estas obras, también participaría “en la reprise de la ópera, de Boito, Mefistofeles” [3]. La crítica recibida por el tenor ruso en el ABC del 7 de febrero [4] recoge la actitud general de la misma mientras el tenor ruso permaneció en Madrid; así, y en referencia, precisamente, a Mefistofele, el crítico del prestigioso diario madrileño pasa de considerar que, al principio de la obra, “aparece frío, cohibido. Se espera más de él”, a encomiarle de manera entusiasta: “Pero en el epílogo, Sobinoff es Sobinoff. Vuelve en sí, se impone, rinde al público y triunfa de manera abrumadora. La romanza, en sus labios, adquiere el matiz que la dieron los grandes cantantes que supieron interpretarla. L’último bissogno dell’existenza mia llega al alma del auditorio como si la cantasen los propios ángeles del cielo, y el entusiasmo de desborda en el teatro con palmas y aclamaciones universales. Tal fue el Mefistófeles de anoche: […] un éxito inmenso para Sobinoff en el epílogo.” A mediados de febrero las vidas de Sobinoff y uno de los más madrileños más ilustre y entrañable, se cruzarán [5] : “Sobinoff, el gran cantante ruso, cantó, acompañado al piano por el maestro Villa, una hermosa romanza de la obra del joven compositor ruso Grechaninoff [6] , titulada Dobrinya, que fue escuchada con religioso silencio y aplaudida con entusiasmo”. Ese día se notaba la presencia de varias damas del cuerpo diplomático “atraídas por lo escogido y variado del programa”. Cantó después otra romanza italiana, y nuevamente fue ovacionado […]” En una de las últimas veladas de la temporada “cantó una romanza del Eugenio Oneguin, de Tschaikowsky” [7], de modo que Sobinoff se convirtió en uno de los más notables embajadores en España de la ópera de su país. A finales de agosto, la prensa madrileña anunciaba que Sobinoff no estaría en la siguiente temporada: “Se queda por su tierra, donde sigue siendo el niño mimado; pero se gestiona la venida de otro tenor, moscovita también […] que, según La Época, “ha obtenido ruidosos triunfos en Alemania” [8]. El Liberal, por su parte, señalaba que no volvía al Teatro Real porque el contrato de la ópera de San Petersburgo no lo permitía [9]. Aunque el 28 de febrero de 1909, el ABC se refería a Sobinoff como “la víctima de las injusticias de nuestro Real”, será La Época de, exactamente un año antes [10], la que vierta la crítica más acre, no contra el tenor, sino contra el público madrileño: “Para él (el público de Madrid), el ideal en la ópera es encontrar un artista—tiple o tenor—que vocalice bien una romanza y refine sus vocalizaciones con los refinamientos más exquisitos. Que la romanza sea dramática y la vocalice dulcemente, o que la romanza sea dulce y la vocalice con calor, eso le tiene sin cuidado: no es detalle para que influya en el aplauso ni en el juicio. Lo interesante es la nota: el pianísimo, el calderón muy largo y el suspirito final. Con que todo eso se reúna, ya está en el paroxismo del entusiasmo y en el colmo del elogio. Poco importa que el tenor o la tiple se vistan mal, no hagan bien la obra, no se preocupen del personaje, no lo estudien, ni se molesten en darle su relieve escénico: un pianísimo, una nota larga afilada, un suspiro… y ya no hay más que pedir.”

Fuente: ABC.

En noviembre de 1910 [11] el diario ABC se hacía eco de la actuación de Sobinoff en La Scala de Milán en la obra Fausto, gloriándose de haber sido uno de los cantantes que había pasado por el Real. No muchos años más tarde, en 1915, Sobinoff se casaría en segundas nupcias con Nina, hermana de la escultora soviética Vera Mukhina, célebre por ser la creadora del monumento al «Trabajador y koljosiana», obra que se habría de erigir en el pabellón soviético durante la Exposición Internacional de París de 1937 y, más tarde, instalada en Moscú. Sobinoff también colaboraría, como director artístico, con el célebre compositor Konstantín Stanislavski. Nuestro protagonista acabaría sus días muy lejos de Madrid, en Riga, en el año 1934.

NOTAS

[1] La correspondencia de España, 31 de enero de 1908.

[2] ABC, 30 enero de 1908 .

[3] ABC, 5 febrero de 1908

[4] ABC, 7 de febrero de 1908

[5] ABC, 14 de febrero de 1908. El Maestro D. Ricardo Villa, fue fundador y director de la Banda Municipal de Madrid y, asimismo, director del Teatro Real.

[6] Alexander Tikhonovich Grechaninoff (1864 – 1956) fue un famoso compositor relacionado con el Romanticismo que escribe, entre otras obras, Dobrynya Nikitich (Op. 22, compuesta entre 1895 y 1901) que toma su nombre de los legendarios bogatir de la Rus de Kiev.

[7] La época, 28 de agosto de 1908.

[8] La época, 28 de agosto de 1908.

[9] El liberal, 17 de octubre de 1908. Por su parte, el 28 de febrero de 1909, el ABC daba noticia de la creación de una gran compañía que viajaría a América, expedición de la que Sobinoff formaría parte.

[10] La época 28 de febrero de 1908.

[11] ABC, 7 de noviembre de 1910.

Jorge Martín Quintana

Como autor: profesor de Educación Primaria. Licenciado en Historia (UAM). Entre 2007 y 2009 profesor de Conocer Madrid en distintos centros culturales del Ayuntamiento de Madrid y desde 2008 profesor de Actividades Culturales en la Universidad San Pablo CEU.
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